Fernando, un chico de 20 años que trabaja desde que tiene uso de razón en el local de su padre, me cuenta que este barrio siempre ha sido catalogado como pasivo y seguro. Sin embargo desde hace un par de meses, los robos nocturnos y lanzazos a clientes han marcado la agenda diaria.
"Hace poco más de 3 días, asaltaron a una mujer en frente mío. Lo peor es que uno no puede hacer nada, porque si te agarran mala pueden robarte el local y no es bueno tenerles mala. Mejor no meternos. Y hemos visto varios robos últimamente a los mismos autos que vienen a atenderse con nosotros, lo que no nos da una muy buena imagen ante el público. Lo bueno de todo esto es que la gente a pesar de todo sigue confiando en nuestra calidad", dice Fernando
Recorro toda la calle 10 de Julio, y claro, hay muchas personas, la mayoría son hombres que cotizan precios e incluso que vitrinean tal cual como lo hacemos las mujeres con la ropa, los objetos para autos.Toda la cuadra está plagada de jóvenes y viejos ennegrecidos por la grasa que agitan sus plumillas a los automóviles que transitan para ver si capturan algún cliente. En la otra esquina veo hombres arreglando alguna falla bajo los motores, e incluso otros almorzando en sus locales. Esta es la panorámica constante que pude observar.
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